viernes, 8 de julio de 2022

Periodistas maliciosos que atormentan a Buenos Aires, por Micaela Truchi

En esta reseña vamos a admirar y apreciar a una famosa escritora argentina, Claudia Piñeiro. Claudia Piñeiro nació en 1960 en Buenos Aires. Se licenció como contadora pública nacional en la Universidad de Buenos Aires y ejerció esta profesión hasta 1992. Luego, ella misma nos cuenta que se despejaba escribiendo, y así fue como comenzó su carrera como escritora; sacó su primer libro llamado “El secreto de las rubias”, y desde aquel momento no paró más. Su producción literaria, teatral y periodística, ha alcanzado reconocimiento a través de diversos premios nacionales e internacionales, como el XII Premio Rosalía de Castro del PEN (Club de Poetas, Ensayistas y Narradores de Galicia) que honra la trayectoria literaria de cuatro autores sobresalientes en lengua portuguesa, castellana, catalana y vasca.  

Precisamente, yo leí una de sus obras que se titula “Betibú”, que abrevia el nombre del personaje ficticio Betty Boop de los años 30 en Estados Unidos, inspirada en una cantante de jazz negra de Harlem. Sin embargo, en la novela de Piñeiro esta simple abreviación hace referencia a uno de  los tres personajes principales, Nurit Iscar, escritora de best sellers de crímenes, cincuentona con dos hijos que están por empezar la universidad y periodista  que abandonó temporalmente la escritura después de críticas mal intencionadas, pero también tras la ruptura de tres años atrás con su amante, el Director del periódico  "El Tribuno". Nuestro segundo personaje es  Jaime Brena, ex responsable de la sección Policiales del mismo periódico; este hombre sufre de adicción al trabajo y a la soledad, es un periodista a la antigua que piensa que en la calle se aprende todo, también dice de su profesión que es cada día más oscura. Y por último tenemos a un personaje sin nombre, el cual Piñeiro lo nombra como “el pibe de Policiales”, pero no por ello carece de profundidad, al contrario, él encarna esta nueva generación que funciona sólo teniendo Internet como referencia y que hasta ha olvidado cómo escribir una prosa correcta.

La historia se da en dos lugares principalmente, el country y la redacción del diario "El Tribuno". En el abordaje del country resuena la desigualdad económica y en la redacción se destacan las diferencias generacionales.  El crimen se da en el barrio cerrado "La Maravillosa". Un grupo reducido de personas de situación económica privilegiada se recluye en este barrio privado, evadiendo la inseguridad que se vive en Buenos Aires e incluso en las grandes ciudades del tercer mundo . Nadie imagina que el  peligro puede estar adentro. Allí conviven la clase alta porteña, mujeres y hombres adinerados junto con  el personal que necesitan para las tareas domésticas y recreativas: mucamas, jardineros, instructores de tenis, de golf, etc. Los propietarios imponen sus reglas para proteger sus bienes materiales, incluso por sobre las leyes del estado.  

El conflicto se desata en este maravilloso country cuando Pedro Chazarreta fue encontrado degollado en el sillón de su casa, donde curiosamente había un vaso con whisky. ¿Lo mataron? ¿Se suicidó? ¿Tendrá algo que ver con su esposa fallecida hace 3 años atrás? 

Estos tres personajes, por más distintos que sean, formarán un peculiar equipo de investigación que hará que los lectores no nos despeguemos del libro, por lo menos a mí me pasó eso. Porque por más que sea una investigación policial convencional, es una búsqueda de pistas, indicios, pruebas y respuestas en la que no solo participan los tres personajes principales, también las amigas de Nurit, los compañeros de trabajo del pibe o antiguos colegas de Jaime. 

   Mientras que los asesinatos continúan,  los personajes van descubriendo qué hay detrás de todas esas muertes. A lo largo del relato encuentran las respuestas sobre  quién fue y por qué. El primer asesinato, el de la mujer de Chazarreta, se mantiene inconcluso. Pero los otros se resuelven. La novela nos presenta el todo: las víctimas, los victimarios y aquello que la realidad siempre nos niega, las causas. 

Piñeiro, a través de sus personajes (la escritora y los periodistas), va armando el rompecabezas. Usó piezas que, lamentablemente, vemos a diario en los medios de comunicación, pero también nos muestra aquellas que son compradas y, posteriormente, escondidas por el dinero y el poder para lograr impunidad.

Yo, como lectora, me dejé arrastrar por las teorías, las conjeturas, la intriga, la tensión, el ritmo y las sorpresas que hacen que la novela se devore sin darme cuenta. Había capítulos en donde sentía la misma adrenalina e impulso que los personajes, y me terminé encariñando con ellos. También me quedé con la intriga de cómo seguirían sus vidas después de todo lo que les pasó. 

Como novela negra me pareció muy buena. Y como retrato de la sociedad argentina aún mejor. Y a todo esto hay que sumar la crítica social que realiza, no solo de los políticos que permiten que la crisis arrase el país, sino también de los medios de comunicación que, lejos de cuestionar, criticar o analizar la actuación de la clase política, se dejan arrastrar por el control que ejerce el poder hacia una manipulación cada vez más normal, aceptada y consentida por todos: políticos, periodistas y ciudadanos.


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