La profesora vive en un barrio marginado y cuida de su sobrina, que tiene 7 años pero la madurez mental de una nena de 2, y de su abuelo que es ciego. En ese barrio la banda que maneja todo es la banda del Chili y cada ciertos días pasa un camión con provisiones para las personas que habitan el mismo. Perú, uno de los pibes del Chili, pasa de vez en cuando con trabajos para la profesora.
En uno de esos días de camión, mientras los habitantes del lugar hacen fila para obtener su caja, los policías ven al Timba, el jefe de otra pandilla, y comienzan a disparar. La profesora comienza a correr para huir, mira para atrás y ve (...) "a la gente que cae, como fichas de dominó, ante el fuego de las armas" (Pisano, 2019, página 62). La profesora vuelve a su casa y piensa que la revuelta fue intensa esta vez y se pregunta si el Chili y sus pibes estarán involucrados.
Perú hacía de guardia en la residencia de la profesora ya que tenían el Falcon que se encontraba reparando el abuelo. En una de esas, aparece un pibe del Timba y llega al encuentro Perú que lo amasija como si lo odiara, pero es solo por ser de la banda contraria que Perú lo termina asesinando y con la profesora esconden la bicicleta en la que vino el pibe y Perú se termina yendo con el cadáver en la parte de atrás del caballo. La profesora se queda en shock, se pone a fumar y se pone a pensar en lo marginado que se encuentra su barrio. En sus palabras podemos llegar a ver lo mucho que sufre en esta situación:
(...) Siento que nos vamos a morir todos pronto o que este mundo de mierda nos va a expulsar más lejos de lo que ya estamos en esta marginación general; deshechos que la Ciudad Alta no quiere ver desde esa altura que les impidió inundarse como nos inundamos todos los demás, que éramos los más pero ahora ya no entramos en ninguna cuenta, con la mierda flotando alrededor y que de a poco, muy de a poco, fuimos desplazándonos hacia los bordes, cada vez más lejanos y abandonados; sobrevivientes que perduramos comiendo lo que nos dan, mientras nos arrastramos hacia el siguiente margen, la otra orilla y contrabandeamos energía (Pisano, 2019, página 89).
Otro de esos días de camión, salen a la calle con Ema, su sobrina, para ir hacia los camiones, llegan, hacen la fila y agarran la caja. Pero justo antes de volverse, ven al Timba en su moto junto al último de los camiones. Tres de los pibes del Timba llevan palos de escoba como si fueran lanzas pero en lugar de filosas puntas de hierro tienen cabezas clavadas. Otros dos sostienen al Chili por los brazos. Se lo ve muy golpeado. El timba se sube al acoplado de uno de los camiones y desde ahí da un discurso con la complacencia y la custodia de la policía. Señala con el dedo y muestra en una tablet la cara del muerto por Perú. La policia empieza a movilizarse y golpean a la gente que espera por su caja. La profesora agarra a Ema, la sube a upa y corre sin parar. La noche es casi total y Perú todavía no aparece. Más tarde, desde atrás del jardín, percibe un silencio absoluto. "(...) Pero desde la calle de asfalto parece venir el rugir de los motores de algunos camiones. Se escuchan disparos. Los pibes del Timba deben estar de festejo, o de cacería" (Pisano, 2019, página 114). Un grupo de bicicletas con luces en sus manubrios apuntan las luces hacía un lugar vacío en el que aparece el Timba con su moto. (...) Lleva en la mano uno de esos palos largos como lanzas y en la punta una cabeza. Todas las bicicletas iluminan, ahora, hacia ahí. Es el Chili" (Pisano, 2019, página 114).
Dejemos los detalles de los días que narra el cuento y el final para que los lectores puedan disfrutarlo y descubrirlo por su cuenta. Centrémonos en la idea que transmite: cómo se vive en los barrios marginados por la sociedad y cómo la gente vive el día queriendo escapar y con esa esperanza que el cuento nombra varias veces. Pero la definición que el autor dio y más me gustó fue: (...) " la esperanza, hoy, no se mide por el tamaño de aquello que la despierta sino por el modo en el que rechaza la llegada de algún peligro inminente". Este grupo de marginados habitaba en lo que podríamos decir "Ciudad Baja", ya que se nombra en cierto punto la "Ciudad Alta". A diferencia de esta última, la "Ciudad Baja" sufría inundaciones y no tenía los privilegios de estar sin preocupaciones de que todo se vaya a inundar como en ocasiones pasadas. En este barrio casi no habitaban personas o si habitaban vivían con lo justo y necesario para sobrevivir un par de días más, si es que no se morían por estar en medio de un tiroteo entre las bandas que peleaban por el mando de este barrio.
Otra de las ideas que se logra captar en el cuento es cómo se odian las dos bandas que aparecen. La banda del Timba y la del Chili. Se mataban entre ellos con el fin de ser el grupo que domine y maneje el barrio. Pero este odio no es por algo específico, es por algo que caracteriza a los humanos en todo el mundo: El problema del otro. Siempre va a haber un grupo que tenga distintas ideas o sea la oposición de las de alguien, posiblemente no te hayan hecho nada pero esa persona los va a odiar solo por ser la oposición; por ser el otro. En el cuento se ve reflejado en los grupos mencionados anteriormente.
Es así la realidad de los barrios más marginales que existen. Hay contrabando de mercadería, peleas, asesinatos, violaciones, abuso de poder de parte de la policía y no son vistos ni escuchados por la gente con más poder. Yo siento que este cuento da ese mensaje, que permite al lector captar la esencia de esos barrios, de que son lugares de los que la gente no quiere quedarse y tiene la esperanza de morir, algún día, o escapar.
Bibliografía
Pisano, J. I. (2019) El último Falcon sobre la tierra Buenos Aires, Argentina: Editorial Baltasara Editora